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endamiaje de maldad

Endamijade de maldad

desesperado enrredandome en el camino del infierno, demonesos y demonesas se

alzan

en el camino hacia la oscruidad eterna y profunda, se retuerce el cielo, alzados en

armas se encuentra cielo e infierno, la batalla he originado, la muerte solo deseo, el

cielo eterno se llena de sangre mientras en el infierno celebran la muerte de mil

arcangeles, preparandonos para afrontar a la bestia, belsebul, quien eres?, como

eres?,
eres simplemente la encarnacion de un ente temido los guerreros del bien se

manchan de sangre buscando acabar con tu figura y con tigo

sangre, hermoso elixir derramada en una batalla sin precedentes, donde ni el bien ni

el mal triunfaran, se uniran formando una sola tirania.

Natalia Ψ Magna

21 AÑOS


TU SOMBRA EN MI LUZ II

Entre oscuridades abstractas circunda tu mente.
Intento aclarar tus bohemios pensamientos
entre la incertidumbre que mi ser anonadado menosprecia.

Tu sentido hedonista trasciende
desde el mundo que difiere con el mío,
y tus ínfimos deseos indómitos
en tu sicalíptica y absurda tentación
peyoran el umbral de mi razón.

Este encuentro fortuito entre cuerpos aparentes,
anhelan simples placeres desbordados de las almas.

Un instante de infinito letargo aturde mi conciencia de ser,
y la fantasía que inunda tu cuerpo lleno de pasiones
convierte mi paradójica existencia vacilante
en deseos intensos que perturban tu alma encarcelada.

Mi locura y tus deleites adefesios
desconciertan el umbral de mi conciencia,
trasciendo a la dimensión de tu esencia
y conviertes lo malo en lo bueno.

A partir de tu propia experiencia
inquietas mi fatídica existencia
que es tan frágil con tu presencia
y tan fuerte con tu ausencia.

Serás mañana un frívolo recuerdo.
Un demente que atrapo mi mente,
una sublime y amarga sensación
y una insidia inútil de pasión.
Category: 1 comentarios

insaciables

Esteban Carmona Montero.
20 años

Insaciables...
Cuando os miro sonrriendome de esa forma tan exquisita, tan exitante y
peligrosa, tiemblo por esas invicibles alarmantes y tentadoras
vibraciones,

Cuando miro ese aire oscuro envolver tu desnudo y
peligroso cuerpo siento sensaciones nuevas, tan oscuras como el
abismo y eternas como el universo, cuando miro a tus ojos noto esa
fascinante mirada depredadora e inquietante en busca de tu victima...en
busca de mi...

Te me acercas tan lenta y sigilosamente para
demostrar tu poder hacerme ver que no tengo escapatoria alguna de ti,
que debo caer ante ti pidiendo piedad y misericordia...

Pero
entonces te miro, me adentro en ti y encuentro el dolor y odiopor el que tanto
ocultas para no mostrar debilidad...

Encuentro esa tristeza por el que
tanto lloras en las Lunas LLenas pidiendo una amante eterno, pidiendo
fin a esta soledad que te desgarra...

Y ahora ante ti veo todo
ese temor y desolasion pasar x tu mirada, observo atentamente tus
sagrantes lagrimas correr por tu fria y palida cara y encuentro tu
sorpresa....

Pues nunca esperabas encontrarte con otro
depredador, tan antiguo e incluso mas poderoso de lo q te creias, ahora
eres tu quien se estremese por las vibraciones que te envio, eres tu quien
ahora siente esas sensaciones de peligro y deseos...

Ahora eres
tu quien me mira extrañamente, dudosa, asombrada y llego a oler tu
desesperacion, tus deseos de mi, tan hambrienta de sangre, de pasiones y
amores oscuros, quieres acercarte y hacer de mi lo que siempre has
soñado, pero te encuentras indecisa...

Ahora te encuentras tan
indecisa, nos sabes si debes huir y esconderte de este macabro, antiguo y
oscuro guerrero nocturno con el que te has encontrado, pero tus deseos
aumentan y ganan el control de ti...

Tan precavida, tan
sigilosamente decides acercarte, sabe que como ella soy engañoso, que
no soy lo que aveces aparento, sabe que como ella estoy hambriento en
deseos, pasiones sangrantes y tenebrosos amores...

Llegas a mi
aun temblado de miedos y me tocas...Asombrada, inpactada quedas al
sentir esa energia sobrenatural que nos ha inpactado y recorrido en
nuestros lujuriosos cuerpos y deseas mas...

Me abrazas y
lloras en mis hombros, tan aliviada de no ser la unica y ultima de nuestra
perdida y nocturna raza, agradeciendole a nuestra madre por mi...por la
compañia y el placer de un amante...

Entoces rozas tus labios
sobre los mios...manchados por sangrantes lagrimas, convirtiendo esa
energia en deseo de pasioneles caricias, de sangrates besos, el deseo
carnal, oscuro y eterno que nos gobierna, que bajo la luz de
nuestra protectora nos alienta a seguir...A llevar de nuevo a nuestra
perdida raza a sus dominios...

Con el deber de resurgir de la
oscuridad y gobernar a los mortales que dia a dia llevan al fin de los
tiempos nuestro mundo, obligandonos a tomar medidas extremas contra
ello, a convertir de esta era moderna a una antigua, donde estos
mortales...estos impuros nos veian como Dioses y nos obedecian, donde
eran fuertemente castigados por su desobediencia, donde la sangre fluia
por nuestras bocas y cuerpos cada vez que queriamos...algo que no
podiamos evitar...despues de todo eramos hijos de la oscura, fria noche y
de nuestra divina eterna madre Luna...

Nuestro Eterno amor
revivira esta extinta raza y hara de nuestro mundo eterno...pero esta
noche es nuestra...esta noche solo somos tu y yo...esta noche nuestra
sed y deseos se saciaran...

Esta noche nuestra soledad, tristezas
y dolores se acabaran...
Es noche de carnales pasiones, sangrantes deseos y de oscuros sentimeintos...

el canto de un poeta

Esteban Carmona Montero.
20 años


El Canto De Un Poeta

Un moribundo poeta...
Cantando sus ultimas palabras...
Para una Diosa prohibida...

Una sonrisa...Tu sonrisa...
Tan Hermosa como una Luna en la Tierra.

Tu mirada...
La vida eterna prometida y negada...

Tu voz...
Una oscura hermosa melodia nunca antes escuchada.

Tu cabello...
El bello belo de los cielos.

Tu amor...
Aquel que me revivio.

Tu corazon...
Aquel en el que morire.

Tu...
Una Diosa entre mortales...
Lastimada y destrozada...
Forzada al dolor por ellos...

Un guerrero puro...
Luchando por ella a muerte...
Una muerte seguro esperando por cumplirse...

Para el un eterno dolor...
Para ella una desgarradora tristeza...

Ambos soñando a tener un amor que desearon...
Un amor maldito e incomprendido...
Uno que nunca obtuvieron.

Y al final ambos se encontraron...
Para poder morir juntos y darse el beso final.

Y el canto llegando a su fin...
Por el poeta moribundo...
Que maldiciendo la vida...
Finalmente muere adolorido y desolado...
Una muerte lenta, segura y dolorosa...
Que finalmente se ha cumplido.

DARK LOVE

Esteban Carmona Montero
20 años

DARK LOVE
Es imposible un amor alimentar,
Si hay dos corazones indecisos
Con almas adoloridas,
Ardiendo en las llamas del sufrimiento eterno.



Entre las penumbras, te busco,

Encuentro lo que parece ser mi muerte,

Mira que entre los besos hay un truco
y en mi mirada tu suerte.


Mira entre mi alma y mi corazón,

Te fijas que late muy lento,

Y solo tú sabes la razón,

Aun que, lo que vivo parece de cuento.


Quiero pasar una parte de mi vida

Contigo; compartir besos sanguinarios

Con caricias infernales, sin salida
Y sentimientos variados.



Apodérate de mi mente,

Dame un beso como si fuera el último

Pero sin estar triste,

Y apaga de mi corazón el humo.



Ten consideración hacia mi ser,

Deja que nuestro amor corra por mis venas

Y déjame en tus labios renacer,

Hazme sentir sensaciones nuevas.



La forma en que me haces sentir en tu compañía,

Me hace sentir tu amor adolorido,

Tal como tu mirada me vuelve loco

Pues ya soy de tu dominio.


Acércate a mí; en una noche de romance

Con una lluvia de sangre tuya y mía,

Y amor oscuro que nace,

Que el llegar a quererte más es lo que me temía.





Sentir cada beso tuyo y ver tus ojos

Y en tus abrazos sentir tu calor,

Encontraras algo que ni en mil espejos

¿Sabes que es?... mi amor



Nuestro amor una bella canción,

Una mirada vale más que las palabras

Y un beso que una mirada que conquista mi corazón

“por favor ven a mí y déjame sentirte”


Por favor déjame estar junto a ti mi bella dama oscura


Que nuestro amor será eterno y oscuro


No tenemos nada que perder,


Ven y siente este corazón maldito y marchito


Siente este amor oscuro que reina por ambos.

asesino de sueñoes e ideales

asesino de sueños e ideales

cuando al caer la noche mis ansias se levantan y es la hora de salir de mi tumba escondida en la profundidad de un infierno, de mi infierno, abriendo mis ojos miro la luz de la luna, aquella hermosa dama recubierta de paz y tranquilidad, testiga fiel de mis acciones noche a noche, esta noche es diferente, la maldad es encarnada en todo mi ser, todo mi yo siente deseos de sangre, de muerte, de poder, de gloria, de exitacion, las pupilas de mis ojos se ensanchan cual hermosa luna llena se muestra en la inmensidad del cielo y en el silenciio eterno de la noche soy asesino de suños y de ideales de muchos de los seres y entes q no ven lo q en realidad se debe ver, mueren lentamente en medio de un eterno suspirado amanado con odio q alimenta lo mas profundo de mi alma llenandola de gloria, de poder, de exito, de exitacion, reconociendo una vez mas q soy el mal echo hombre dotado de bien en lo mas profundo de mi interior

maldad

hermosa...............maldad y oscuridad..... sed de sangre...matarte es lo q desea mi corazon, mi sangre hervira con cada suspiro de dolor q emane de ti, siente el temor q senti, siente el miedo invadiendo tu piel, siente tus ganas de liberacion, pero siente como no podras de mi huir, siente q pronto por mihermosa...............maldad y oscuridad..... sed de sangre...matarte es lo q desea mi corazon, mi sangre hervira con cada suspiro de dolor q emane de ti, siente el temor q senti, siente el miedo invadiendo tu piel, siente tus ganas de liberacion, pero siente como no podras de mi huir, siente q pronto por mis manos moriras y sientes como mi felicidad tu me daras........... siente solo siente el dia en q mis manos os acaricien en forma de muerte maldad y llanto.

tendido a tus pies

tendido a tus pies


tendido a tus pies, el desea salir de tu embrujo, de nuevo la maldad lo llena y expulsa eso q lo hacia debil, alzando la mirado y soteniendotela, el odia y siente deseos de muerte, lentamente su cuello estan entre las manos de el y el siento mucho placer al palpar y apretar mas y mas lo que entre sus manos se angosta, de repente un suspiro final le dice a el que de nuevo es libre y que el
podra vagar eternamente

Pablo Neruda - Poema 20

Poema 20



Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Escribir, por ejemplo: «La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos.»

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.

Pablo Neruda - Poema 19

Poema 19



Niña morena y ágil, el sol que hace las frutas,
el que cuaja los trigos, el que tuerce las algas,
hizo tu cuerpo alegre, tus luminosos ojos
y tu boca que tiene la sonrisa del agua.

Un sol negro y ansioso se te arrolla en las hebras
de la negra melena, cuando estiras los brazos.
Tú juegas con el sol como con un estero
y él te deja en los ojos dos oscuros remansos.

Niña morena y ágil, nada hacia ti me acerca.
Todo de ti me aleja, como del mediodía.
Eres la delirante juventud de la abeja,
la embriaguez de la ola, la fuerza de la espiga.

Mi corazón sombrío te busca, sin embargo,
y amo tu cuerpo alegre, tu voz suelta y delgada.
Mariposa morena dulce y definitiva
como el trigal y el sol, la amapola y el agua.

Pablo Neruda - Poema 18

Poema 18



Aquí te amo.
En los oscuros pinos se desenreda el viento.
Fosforece la luna sobre las aguas errantes.
Andan días iguales persiguiéndose.

Se desciñe la niebla en danzantes figuras.
Una gaviota de plata se descuelga del ocaso.
A veces una vela. Altas, altas estrellas.

O la cruz negra de un barco.
Solo.
A veces amanezco, y hasta mi alma está húmeda.
Suena, resuena el mar lejano.
Este es un puerto.
Aquí te amo.

Aquí te amo y en vano te oculta el horizonte.
Te estoy amando aún entre estas frías cosas.
A veces van mis besos en esos barcos graves,
que corren por el mar hacia donde no llegan.

Ya me veo olvidado como estas viejas anclas.
Son más tristes los muelles cuando atraca la tarde.
Se fatiga mi vida inútilmente hambrienta.
Amo lo que no tengo. Estás tú tan distante.

Mi hastío forcejea con los lentos crepúsculos.
Pero la noche llega y comienza a cantarme.
La luna hace girar su rodaje de sueño.

Me miran con tus ojos las estrellas más grandes.
Y como yo te amo, los pinos en el viento, quieren cantar tu nombre con sus hojas de alambre.

Pablo Neruda - Poema 17

Poema 17



Pensando, enredando sombras en la profunda soledad.
Tú también estás lejos, ah más lejos que nadie.
Pensando, soltando pájaros, desvaneciendo imágenes,
enterrando lámparas.
Campanario de brumas, qué lejos, allá arriba!
Ahogando lamentos, moliendo esperanzas sombrías,
molinero taciturno,
se te viene de bruces la noche, lejos de la ciudad.

Tu presencia es ajena, extraña a mí como una cosa.
Pienso, camino largamente, mi vida antes de ti.
Mi vida antes de nadie, mi áspera vida.
El grito frente al mar, entre las piedras,
corriendo libre, loco, en el vaho del mar.
La furia triste, el grito, la soledad del mar.
Desbocado, violento, estirado hacia el cielo.

Tú, mujer, qué eras allí, qué raya, qué varilla
de ese abanico inmenso? Estabas lejos como ahora.
Incendio en el bosque! Arde en cruces azules.
Arde, arde, llamea, chispea en árboles de luz.
Se derrumba, crepita. Incendio. Incendio.
Y mi alma baila herida de virutas de fuego.
Quien llama? Qué silencio poblado de ecos?
Hora de la nostalgia, hora de la alegría, hora de la soledad,
hora mía entre todas!

Bocina en que el viento pasa cantando.
Tanta pasión de llanto anudada a mi cuerpo.
Sacudida de todas las raíces,
asalto de todas las olas!
Rodaba, alegre, triste, interminable, mi alma.

Pensando, enterrando lámparas en la profunda soledad.
Quién eres tú, quién eres?

Pablo Neruda - Poema 16

Poema 16



En mi cielo al crepúsculo eres como una nube
y tu color y forma son como yo los quiero.
Eres mía, eres mía, mujer de labios dulces,
y viven en tu vida mis infinitos sueños.

La lámpara de mi alma te sonrosa los pies,
el agrio vino mío es más dulce en tus labios:
oh segadora de mi canción de atardecer,
cómo te sienten mía mis sueños solitarios!

Eres mía, eres mía, voy gritando en la brisa
de la tarde, y el viento arrastra mi voz viuda.
Cazadora del fondo de mis ojos, tu robo
estanca como el agua tu mirada nocturna.

En la red de mi música estás presa, amor mío,
y mis redes de música son anchas como el cielo.
Mi alma nace a la orilla de tus ojos de luto.
En tus ojos de luto comienza el país del sueño.

Pablo Neruda - Poema 15

Poema 15



Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.

Como todas las cosas están llenas de mi alma
emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía.

Me gustas cuando callas y estás como distante.
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
déjame que me calle con el silencio tuyo.

Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.

Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.

Pablo Neruda - Poema 14

Poema 14



Juegas todos los días con la luz del universo.
Sutil visitadora, llegas en la flor y en el agua.
Eres más que esta blanca cabecita que aprieto
como un racimo entre mis manos cada día.

A nadie te pareces desde que yo te amo.
Déjame tenderte entre guirnaldas amarillas.
Quién escribe tu nombre con letras de humo entre las estrellas del sur?
Ah déjame recordarte cómo eras entonces, cuando aún no existías.

De pronto el viento aúlla y golpea mi ventana cerrada.
El cielo es una red cuajada de peces sombríos.
Aquí vienen a dar todos los vientos, todos.
Se desviste la lluvia.

Pasan huyendo los pájaros.
El viento. El viento.
Yo sólo puedo luchar contra la fuerza de los hombres.
El temporal arremolina hojas oscuras
y suelta todas las barcas que anoche amarraron al cielo.

Tú estás aquí. Ah tú no huyes.
Tú me responderás hasta el último grito.
Ovíllate a mi lado como si tuvieras miedo.
Sin embargo alguna vez corrió una sombra extraña por tus ojos.

Ahora, ahora también, pequeña, me traes madreselvas,
y tienes hasta los senos perfumados.
Mientras el viento triste galopa matando mariposas
yo te amo, y mi alegría muerde tu boca de ciruela.

Cuanto te habrá dolido acostumbrarte a mí,
a mi alma sola y salvaje, a mi nombre que todos ahuyentan.
Hemos visto arder tantas veces el lucero besándonos los ojos
y sobre nuestras cabezas destorcerse los crepúsculos en abanicos girantes.

Mis palabras llovieron sobre ti acariciándote.
Amé desde hace tiempo tu cuerpo de nácar soleado.
Hasta te creo dueña del universo.
Te traeré de las montañas flores alegres, copihues,
avellanas oscuras, y cestas silvestres de besos.

Quiero hacer contigo
lo que la primavera hace con los cerezos.

Pablo Neruda - Poema 13

Poema 13



He ido marcando con cruces de fuego
el atlas blanco de tu cuerpo.
Mi boca era una araña que cruzaba escondiéndose.
En ti, detrás de ti, temerosa, sedienta.

Historias que contarte a la orilla del crepúsculo,
muñeca triste y dulce, para que no estuvieras triste.
Un cisne, un árbol, algo lejano y alegre.
El tiempo de las uvas, el tiempo maduro y frutal.

Yo que viví en un puerto desde donde te amaba.
La soledad cruzada de sueño y de silencio.
Acorralado entre el mar y la tristeza.
Callado, delirante, entre dos gondoleros inmóviles.

Entre los labios y la voz, algo se va muriendo.
Algo con alas de pájaro, algo de angustia y de olvido.
Así como las redes no retienen el agua.
Muñeca mía, apenas quedan gotas temblando.
Sin embargo, algo canta entre estas palabras fugaces.
Algo canta, algo sube hasta mi ávida boca.
Oh poder celebrarte con todas las palabras de alegría.
Cantar, arder, huir, como un campanario en las manos de un loco.
Triste ternura mía, qué te haces de repente?
Cuando he llegado al vértice más atrevido y frío
mi corazón se cierra como una flor nocturna.

Pablo Neruda - Poema 12

Poema 12



Para mi corazón basta tu pecho,
para tu libertad bastan mis alas.
Desde mi boca llegará hasta el cielo
lo que estaba dormido sobre tu alma.

Es en ti la ilusión de cada día.
Llegas como el rocío a las corolas.
Socavas el horizonte con tu ausencia.
Eternamente en fuga como la ola.

He dicho que cantabas en el viento
como los pinos y como los mástiles.
Como ellos eres alta y taciturna.
Y entristeces de pronto, como un viaje.

Acogedora como un viejo camino.
Te pueblan ecos y voces nostálgicas.
Yo desperté y a veces emigran y huyen
pájaros que dormían en tu alma.

Pablo Neruda - Poema 11

Poema 11



Casi fuera del cielo ancla entre dos montañas
la mitad de la luna.
Girante, errante noche, la cavadora de ojos.
A ver cuántas estrellas trizadas en la charca.

Hace una cruz de luto entre mis cejas, huye.
Fragua de metales azules, noches de las calladas luchas,
mi corazón da vueltas como un volante loco.
Niña venida de tan lejos, traída de tan lejos,
a veces fulgurece su mirada debajo del cielo.
Quejumbre, tempestad, remolino de furia,
cruza encima de mi corazón, sin detenerte.
Viento de los sepulcros acarrea, destroza, dispersa tu raíz soñolienta.
Desarraiga los grandes árboles al otro lado de ella.
Pero tú, clara niña, pregunta de humo, espiga.
Era la que iba formando el viento con hojas iluminadas.
Detrás de las montañas nocturnas, blanco lirio de incendio,
ah nada puedo decir! Era hecha de todas las cosas.

Ansiedad que partiste mi pecho a cuchillazos,
es hora de seguir otro camino, donde ella no sonría.
Tempestad que enterró las campanas, turbio revuelo de tormentas
para qué tocarla ahora, para qué entristecerla.
Ay seguir el camino que se aleja de todo,
donde no esté atajando la angustia, la muerte, el invierno,
con sus ojos abiertos entre el rocío.

Pablo Neruda - Poema 10

Poema 10



Hemos perdido aun este crepúsculo.
Nadie nos vio esta tarde con las manos unidas
mientras la noche azul caía sobre el mundo.

He visto desde mi ventana
la fiesta del poniente en los cerros lejanos.

A veces como una moneda
se encendía un pedazo de sol entre mis manos.

Yo te recordaba con el alma apretada
de esa tristeza que tú me conoces.

Entonces, dónde estabas?
Entre qué gentes?
Diciendo qué palabras?
Por qué se me vendrá todo el amor de golpe
cuando me siento triste, y te siento lejana?

Cayó el libro que siempre se toma en el crepúsculo,
y como un perro herido rodó a mis pies mi capa.

Siempre, siempre te alejas en las tardes
hacia donde el crepúsculo corre borrando estatuas.

Pablo Neruda - Poema 9

Poema 9



Ebrio de trementina y largos besos,
estival, el velero de las rosas dirijo,
torcido hacia la muerte del delgado día,
cimentado en el sólido frenesí marino.

Pálido y amarrado a mi agua devorante
cruzo en el agrio olor del clima descubierto,
aún vestido de gris y sonidos amargos,
y una cimera triste de abandonada espuma.

Voy, duro de pasiones, montado en mi ola única,
lunar, solar, ardiente y frío, repentino,
dormido en la garganta de las afortunadas
islas blancas y dulces como caderas frescas.

Tiembla en la noche húmeda mi vestido de besos
locamente cargado de eléctricas gestiones,
de modo heroico dividido en sueños
y embriagadoras rosas practicándose en mí.

Aguas arriba, en medio de las olas externas,
tu paralelo cuerpo se sujeta en mis brazos
como un pez infinitamente pegado a mi alma
rápido y lento en la energía subceleste.

Pablo Neruda - Poema 8

Poema 8



Abeja blanca zumbas -ebria de miel- en mi alma
y te tuerces en lentas espirales de humo.

Soy el desesperado, la palabra sin ecos,
el que lo perdió todo, y el que todo lo tuvo.

Última amarra, cruje en ti mi ansiedad última.
En mi tierra desierta eres la última rosa.

Ah silenciosa!

Cierra tus ojos profundos. Allí aletea la noche.
Ah desnuda tu cuerpo de estatua temerosa.

Tienes ojos profundos donde la noche alea.
Frescos brazos de flor y regazo de rosa.

Se parecen tus senos a los caracoles blancos.
Ha venido a dormirse en tu vientre una mariposa de sombra.

Ah silenciosa!

He aquí la soledad de donde estás ausente.
Llueve. El viento del mar caza errantes gaviotas.

El agua anda descalza por las calles mojadas.
De aquel árbol se quejan, como enfermos, las hojas.

Abeja blanca, ausente, aún zumbas en mi alma.
Revives en el tiempo, delgada y silenciosa.

Ah silenciosa!

Pablo Neruda - Poema 7

Poema 7



Inclinado en las tardes tiro mis tristes redes
a tus ojos oceánicos.

Allí se estira y arde en la más alta hoguera
mi soledad que da vueltas los brazos como un náufrago.

Hago rojas señales sobre tus ojos ausentes
que olean como el mar a la orilla de un faro.

Sólo guardas tinieblas, hembra distante y mía,
de tu mirada emerge a veces la costa del espanto.

Inclinado en las tardes echo mis tristes redes
a ese mar que sacude tus ojos oceánicos.

Los pájaros nocturnos picotean las primeras estrellas
que centellean como mi alma cuando te amo.

Galopa la noche en su yegua sombría
desparramando espigas azules sobre el campo.

Pablo Neruda - Poema 6

Poema 6



Te recuerdo como eras en el último otoño.
Eras la boina gris y el corazón en calma.
En tus ojos peleaban las llamas del crepúsculo.
Y las hojas caían en el agua de tu alma.

Apegada a mis brazos como una enredadera,
las hojas recogían tu voz lenta y en calma.
Hoguera de estupor en que mi sed ardía.
Dulce jacinto azul torcido sobre mi alma.

Siento viajar tus ojos y es distante el otoño:
boina gris, voz de pájaro y corazón de casa
hacia donde emigraban mis profundos anhelos
y caían mis besos alegres como brasas.

Cielo desde un navío. Campo desde los cerros.
Tu recuerdo es de luz, de humo, de estanque en calma!
Más allá de tus ojos ardían los crepúsculos.
Hojas secas de otoño giraban en tu alma.

Pablo Neruda - Poema 5

Poema 5



Para que tú me oigas
mis palabras
se adelgazan a veces
como las huellas de las gaviotas en las playas.

Collar, cascabel ebrio
para tus manos suaves como las uvas.

Y las miro lejanas mis palabras.
Más que mías son tuyas.
Van trepando en mi viejo dolor como las yedras.

Ellas trepan así por las paredes húmedas.
Eres tú la culpable de este juego sangriento.

Ellas están huyendo de mi guarida oscura.
Todo lo llenas tú, todo lo llenas.

Antes que tú poblaron la soledad que ocupas,
y están acostumbradas más que tú a mi tristeza.

Ahora quiero que digan lo que quiero decirte
para que tú las oigas como quiero que me oigas.

El viento de la angustia aún las suele arrastrar.
Huracanes de sueños aún a veces las tumban.

Escuchas otras voces en mi voz dolorida.
Llanto de viejas bocas, sangre de viejas súplicas.
Ámame, compañera. No me abandones. Sígueme.
Sígueme, compañera, en esa ola de angustia.

Pero se van tiñendo con tu amor mis palabras.
Todo lo ocupas tú, todo lo ocupas.

Voy haciendo de todas un collar infinito
para tus blancas manos, suaves como las uvas.

Pablo Neruda - Poema 4

Poema 4



Es la mañana llena de tempestad
en el corazón del verano.

Como pañuelos blancos de adiós viajan las nubes,
el viento las sacude con sus viajeras manos.

Innumerable corazón del viento
latiendo sobre nuestro silencio enamorado.

Zumbando entre los árboles, orquestal y divino,
como una lengua llena de guerras y de cantos.

Viento que lleva en rápido robo la hojarasca
y desvía las flechas latientes de los pájaros.

Viento que la derriba en ola sin espuma
y sustancia sin peso, y fuegos inclinados.

Se rompe y se sumerge su volumen de besos
combatido en la puerta del viento del verano.

Pablo Neruda - Poema 3

Poema 3



Ah vastedad de pinos, rumor de olas quebrándose,
lento juego de luces, campana solitaria,
crepúsculo cayendo en tus ojos, muñeca,
caracola terrestre, en ti la tierra canta!

En ti los ríos cantan y mi alma en ellos huye
como tú lo desees y hacia donde tú quieras.
Márcame mi camino en tu arco de esperanza
y soltaré en delirio mi bandada de flechas.

En torno a mí estoy viendo tu cintura de niebla
y tu silencio acosa mis horas perseguidas,
y eres tú con tus brazos de piedra transparente
donde mis besos anclan y mi húmeda ansia anida.

Ah tu voz misteriosa que el amor tiñe y dobla
en el atardecer resonante y muriendo!
Así en horas profundas sobre los campos he visto
doblarse las espigas en la boca del viento.

Pablo Neruda - Poema 2

Poema 2



En su llama mortal la luz te envuelve.
Absorta, pálida doliente, así situada
contra las viejas hélices del crepúsculo
que en torno a ti da vueltas.

Muda, mi amiga,
sola en lo solitario de esta hora de muertes
y llena de las vidas del fuego,
pura heredera del día destruido.

Del sol cae un racimo en tu vestido oscuro.
De la noche las grandes raíces
crecen de súbito desde tu alma,
y a lo exterior regresan las cosas en ti ocultas,
de modo que un pueblo pálido y azul
de ti recién nacido se alimenta.

Oh grandiosa y fecunda y magnética esclava
del círculo que en negro y dorado sucede:
erguida, trata y logra una creación tan viva
que sucumben sus flores, y llena es de tristeza.

Pablo Neruda - Poema 1

Poema 1


Cuerpo de mujer, blancas colinas, muslos blancos,
te pareces al mundo en tu actitud de entrega.
Mi cuerpo de labriego salvaje te socava
y hace saltar el hijo del fondo de la tierra.

Fui solo como un túnel. De mí huían los pájaros
y en mí la noche entraba su invasión poderosa.
Para sobrevivirme te forjé como un arma,
como una flecha en mi arco, como una piedra en mi honda.

Pero cae la hora de la venganza, y te amo.
Cuerpo de piel, de musgo, de leche ávida y firme.
Ah los vasos del pecho! Ah los ojos de ausencia!
Ah las rosas del pubis! Ah tu voz lenta y triste!

Cuerpo de mujer mía, persistiré en tu gracia.
Mi sed, mi ansia sin límite, mi camino indeciso!
Oscuros cauces donde la sed eterna sigue,
y la fatiga sigue, y el dolor infinito.